Comunicación NoViolenta
Como de costumbre me encanta indagar en la etimología de las palabras:
Comunicación: Proviene del latín communicare, que significa «compartir, poner en común o hacer a otro partícipe de lo que uno tiene». Sus raíces latinas (com- de unión, munus de don o deber compartido) indican que comunicar va más allá de transmitir información; es el acto de poner un regalo en común para crear comunidad.
NoViolencia: Este término enlaza el latín, que implica no usar la fuerza (vis) para transgredir (violare) la dignidad del otro, con el sánscrito, cuyo origen es Ahimsa («sin deseo de dañar»). La NoViolencia no es pasividad, sino la decisión consciente de transformar el impulso de dañar en compasión y amor en acción.
Y la pregunta es:
¿Por qué tenemos los seres humanos el impulso de dañar?
Mi respuesta corta es: al sentir dolor y no saber cómo acogerlo, dañamos con la intención inconsciente de recibir empatía. Si hago daño a alguien, estoy dando la misma vivencia que estoy experimentando, de forma que me siento en compañía. Si me autodaño, estoy dándome la misma vivencia que estoy experimentando, pero me siento en control porque he sido yo la/el que me he dañado.
La CNV nos enseña que hay otra manera de recibir empatía y seguridad emocional.
Desde mi experiencia, ser humano es ser «herible», susceptible de ser herido/a, es decir, vulnerable, ¿cómo nos hieren? Desde que nacemos y empezamos a recibir una educación que no sabe cómo dar espacio a las emociones. Nos inculcan que algunas emociones son buenas y otras malas, y que las malas hay que esconderlas, sin entender que todas las emociones nos están dando información importante para el desarrollo humano. Esconder, minimizar, ignorar, rechazar, son mecanismos de adaptación y defensa que nos ayudan a evitar el castigo, pero nos impiden una conexión auténtica con nuestra experiencia vital. Internalizamos y perpetuamos esta educación y al rechazar parte de nuestra experiencia, establecemos surcos de sufrimiento, malestar, falta de vitalidad, depresión, culpa, vergüenza, enfado, etc.
La CNV está creada para dar empatía tanto a nuestros mecanismos de adaptación y defensa como al dolor y al placer que sentimos. Porque para tomar la decisión consciente de transformar el impulso de dañar en compasión y amor en acción, necesitamos abrirnos, una y otra vez, a nuestra experiencia tal y como es sin rechazarla. De esta manera podemos recibir la empatía que anhelamos.
Libro recomendado: Comunicación No Violenta: Un lenguaje de vida de Marshall B. Rosenberg, Editorial Acanto, 3ª edición (revisada y ampliada). Traducido del original en inglés: Nonviolent Communication: A Language of Life.